…años llegaba a mi casa, isis a mis espaldas, probablemente muy cansado de cruzar la ciudad con una laptop. La verdad no recuerdo la ruta de regreso, probablemente la línea roja, luego la verde y después la azul para luego tomar un micro.
Habíamos llegado a un trato, uno que me hizo olvidar lo cansado, lo lejos o cualquier otra cosa que pudiera funcionar como un ‘pero’, esos no importaban.
Hoy, a dos años de aquella noche sentados en la banqueta, las cosas son diferentes, el trato es otro y por supuesto, las circunstancias no son las mismas. Y es que las cosas no pueden, ni deben ser iguales…
Corazón delator…