A lo largo de mi vida, he conocido personas que tienen una gran influencia sobre el resto de la humanidad, en cierta forma tienen algo que las hace sobresalir del resto. Y claro, uno inmediatamente piensa en gente con barba, anteojos y miradas profundas. Pero no, la cosa no para ahí, hay pequeñas personas que son tan destacadas como cualquier otro pensador, político o estratega; no necesitan de la barba, ni el bigote, ni la mirada profunda.
Me refiero por supuesto a los niños. He aquí algunos ejemplos:

El Santo Niño Dios

El Niñopa

El Santo Niño de Atocha
Para algunos el niño predicador… Pero como a él no lo trajo la cigüeña, me lo salto.
Y por supuesto:

El niño tiburón: ahhhh, socorro! Un niño tiburon…