…años llegaba a mi casa, isis a mis espaldas, probablemente muy cansado de cruzar la ciudad con una laptop. La verdad no recuerdo la ruta de regreso, probablemente la línea roja, luego la verde y después la azul para luego tomar un micro.
Habíamos llegado a un trato, uno que me hizo olvidar lo cansado, lo lejos o cualquier otra cosa que pudiera funcionar como un ‘pero’, esos no importaban.
Hoy, a dos años de aquella noche sentados en la banqueta, las cosas son diferentes, el trato es otro y por supuesto, las circunstancias no son las mismas. Y es que las cosas no pueden, ni deben ser iguales…
Corazón delator…
Y creo que esta bien… Por que… pues por que si… ashhh huevos, ya no se que escribir.
Ya luego te digo ehhh!
No todo puede permanecer siempre igual. Es una pena, ay veces que uno quisiera que algunas cosas siempre fueran iguales, pero la realidad es otra.
Saludos.