A últimas fechas, no encuentro razones para seguir haciendo lo que hago. Me molesta abrir la computadora, me fastidia teclear. Tal vez sólo sea el cansancio…
Y hoy me preguntaron: ¿Qué pasó con el Isma qué tenía ganas de hacer muchas cosas? Ese que era más animado y que se apuntaba a todo.
Contesté: nada, por ahí está. Sólo no tiene ganas de hacer lo que hacía antes.
Pero en realidad, yo no sé dónde está, tampoco sé cuando se fue.Y ni siquiera tengo ánimos de ir a buscarlo. Y me está empezando a caer mal el que se quedó, urge desaparecerlo, a él y todo lo que lo rodea.
