Platícoles que venía yo muy tranquilo por Tlalpan, cuando de pronto se me aparecen unos botes indicando un corte a la circulación, y como iba como a 140 km (tal vez un poco más, sí sí sí, me pueden acusar con el radar y con toda la policia, nomás son 6 puntos) pues tuve que frenar mucho, rechinaron las llantas y para hacerlo más complicado y aumentarle el grado de riesgo, se apagó el auto… pero cambié de carril a tiempo y no pasó nada.
Y ustedes se preguntarán: ¿Y este idiota viene y cuenta aquí que estuvo a punto de ponerse en la madre y como si nada? Pues sí, y eso es el problema.
Y que fué lo que hice pasado el incidente, pues metí el clutch, luego cuarta velocidad y volví a arrancar el coche (recordemos que se apagó) después de decir para mis adentros: mmmta, me lleva la chingada. 8 kilómetros después (o sea, llegando a mi casa) me puse de malas porque no me asuste ni pensé nada dramático dado el incidente.
Estoy enojado porque me valió madres lo que pasó, porque el corazón no me latió más rápido, porque seguí cantando y porque no sé cuando chingados me convertí en el güey que soy ahora respecto a esos temas. Hace algunos meses me pasaban por la mente personas (no muchas, pero digamos que las más importantes) y hoy eso no pasó.
Estoy enojado y ahora sí un poco asustado porque soy alguien que no quiero ser. No sé si voy solo en las cosas que hago o hay alguien más interesado en compartir todo lo que hago, que por cierto me ha ido bien. Pfff, mejor me voy a dormir, tal vez cuando amanezca se me quite este pinche humorcito que me cargo y borro este post mal vibroso.
Octubre 17th, 2007 at 9:39 am
Ya pasaron algunos días y sigue por aquí el post mal vibroso.
Mayo 1st, 2008 at 10:12 pm
One afternoon, I was in the backyard hanging the laundry when an old, tired-looking dog wandered into the yard. I could tell from his collar and well-fed belly that he had a home. But when I walked into the house, he followed me, sauntered down the hall and fell asleep in a corner. An hour later, he went to the door, and I let him out. The next day he was back. He resumed his position in the hallway and slept for an hour.
This continued for several weeks. Curious, I pinned a note to his collar: “Every afternoon your dog comes to my house for a nap. ”
The next day he arrived with a different note pinned to his collar: “He lives in a home with ten children – he’s trying to catch up on his sleep.”
I cried from laughter
Sorry, if not left a message on Rules.