El juego pasado decidí que sería mi último juego de fútbol 7.
La historia de como llegué ahí es muy simple, escribirla podría parecer aburrido… sólo que hay un montón de cosas detrás de ella que la vuelven especial, al menos para mi.
Me convencieron de que lo hiciera mientras tomaba una michelada, sin pimienta… estabamos en el Big Red. No tomó más de 10 segundos decir que sí lo iba a hacer, para que luego me dijeras que mi hermano te pidió que me convencieras, pero que yo no dijera nada… y no lo hice.
Y tuve mi playera, mis calcetas y mis zapatos. La playera era de las chivas, azul marino, se veía bien excepto que era de las chivas, le quité el emblema y quise ponerle mi loguito que tengo en el msn, pero lo quería azul. Y había que ponerle número, desde el primer día que tuve la playera supe cual quería.
Y el torneo comenzó, perdimos dos veces y luego, en nuestro tercer partido ganamos, yo metí un gol. Seguimos ganando y yo metí más goles. No eran impresionantes, pero eran goles… Y cada juego me preguntaban por tí, yo sólo les decía que no podías ir, que tenías otras cosas que hacer.
Metí 9 goles en total, creo que fui el que más goles hizo del equipo, hasta aparecí en la tabla de goleo. La verdad es que me hubiera gustado más voltear a la tribuna y verte.
Pero bueno, eso ya pasó… el último juego me metieron 5 minutos y me sacaron, no entendí la razón, se pasaron de listos. Me enojé y me vieron enojado. Y ese día me fui de ahí, sabiendo que ya no quería seguir jugando, no con ese equipo, no en este momento. Y fue así como terminé la pequeña aventura del fútbol.
Ahora guardaré mi playera, esa con el número 16…