Después de algunas llamadas y más de tres meses de no verla, el miércoles de la semana pasada fuimos a tomar café a Sanborns. Nos quedamos de ver a las 6:30 pm y llegó pasadas las 6:40 pm. Con ella aprendí que las veces que yo llegaba antes, por alguna extraña razón no se presentaba (y cuando digo extraña razón es eso, una extraña razón). Ella ya estaba ahí así que no hubo que esperarla.
Ya adentro del restaurante pedimos café (yo un capuchino) y ella pidió un pastel, que por cierto no le gustó). Me estuvo contando de los últimos sucesos de su vida, que como ya he contado otras veces es bastante complicada. Ese día, para continuar con la larga cadena de sucesos extraños, una noche antes la había picado una abeja, así que tenía una alergia.
Ya le conté de lo que yo había hecho y de la cantidad de cosas que me he comprado: Laptop, IPod y celular. Además de ir a los conciertos de U2.
Pasó el rato y como a las 8:30 pm nos salimos, pues a las 9:00 pm se rompe el encanto (el mismo que el de la Cenicienta) y tiene que estar en su casa. Al menos con Cenicienta era a las 12:00 am. Con ella es tres horas antes y no está chido.
Estuvo bien platicar con ella. Por cierto para ese día, según mi blog y mi memoria, ya llevaba poco más de un año de conocerla.
Abril 6th, 2006 at 10:29 am
No le cuentes de lo que compras y tienes porque luego se puede hacer interesada, mejor vendele lo chido que eres, en verdad eres mas que un ipod, celular y laptos y no creo que tu vida sea solo eso
Es un consejo con mucho cariño
Karola