Pues sí, sigo sin ver la película. Y no es por falta de tiempo o ganas, ya había dicho que tenía muchas ganas de verla. La razón es un poco más simple: me dijeron que no la viera. ¿Pero que clase de persona se atreve a decirme que no vea la película, quién se cree para prohibirme algo? Pues no, en realidad la respuesta a esas preguntas no tiene sentido.
Me dijeron que no la fuera a ver para que la fuera a ver con alguien, así que por esa razón no he ido. Pero eso no tiene nada de malo, lo realmente feo y terrorífico de la situación es que parece que otra vez me va a pasar exactamente lo que ya ha pasado otra veces. Liliana fue quien me dijo que no fuera, luego le pregunté que si era para que la fueramos a ver juntos y me dijo que sí.
La historía es más o menos así: El viernes de hace 2 semanas, algo así como el 20 de mayo, le escribí un mensaje, se ha vuelto casi una costumbre, no por ello trato de que dejen de ser especiales o aburridos, casi siempre la invito a algún lado o al menos eso intento, aunque muchas veces sé la respuesta o a veces ni siquiera espero una, en fin, regresando al punto, le escribí un mensaje. Ese día la agarré de buenas o qué sé yo, el chiste es que me contestó diferente a las otras veces, y después de dos o tres mensajes de ida y vuelta, terminó diciéndome que no fuera a ver la guerra de las galaxias. Hasta ahí iba bien la cosa, los mensajes me hicieron bajar la guardia de nuevo.
Y la semana pasada le pregunté lo que ya había comentado en otra entrada. Me dijo que la fueramos a ver esta semana. Así que hasta ahí todo seguía bien. El martes me escribió mensaje para preguntarme que si le podía imprimir un examen, que lo necesitaba para el otra día muy temprano. Le contesté que sí, que me lo mandara. Después de un rato que no me contesto, le hablé para ver que onda. No me contestó. Después de otro rato me escribió que ya había encontrado un changarro en donde imprimir y que muchas gracias, ahí fue donde me dijo que si ibamos al cine al siguiente día (es decir, el miércoles de esta semana). No le dije explícitamente que sí, le contesté:
… Al cine mañana? A qué hora quieres ir?
Ya no me contestó, así que al día siguiente le marqué para saber que onda. Me dijo que si sí iba a poder ir porque al otro día tenía una expo con Favio, le dije que sí, que ya había adelantado y que no había bronca, entonces quedamos que ibamos en la tarde – noche, que ella me hablaba, eso pasó como a la una. Las cosas seguían bien.
Regresé rumbo a mi casa, todavía no llegaba, eran como las 3:06 y de pronto sonó mi celular, decía algo así como: 1 nuevo mensaje de texto. No era necesario leerlo, ya sabía de quien era y estaba seguro en un 80% que era lo que decía. El otro 20% hizo que lo abriera, esperando haberme equivocado. Pero eso no pasó. Era justo de quien yo esperaba, arriba decia: Liliana. Ya sólo quedaba 10% de leer algo diferente, pero eso no pasó. Pero la primera frase fue suficiente para aplastar el 10% sobreviviente:
Me vas a matar. No he terminado y me falta mucho. No puedo ir al cine. Te quiero mucho. Me quieres? Te mando un beso.
No me sorprendió, no me desilusionó, no me hizo sentir mal y no me decepcionó. No me sorprendió dado que ya lo esperaba; no estaba ilusionado porque hace mucho que no me ilusiono por hacer algo y menos con ella; no me hizo sentir mal porque sólo era una ida al cine; y esto es la peor parte, no me decepcionó porque para que alguien te decepcione tienes que esperar algo de esa persona y yo hace mucho que ya no espero algo de Liliana, y me refiero a que no espero algo de mi "amiga", si es que a ella se le puede llamar así.
No le quise contestar el mensaje y como a las 3 horas me mandó otro:
Oyeme pelado. Por que no me contestas? Te quiero mucho. Me quieres? Te mando un beso.
Qué quería que le contestara. Que la quiero mucho, que no importa las veces que me deje plantado, que cuando quiera algo me avise, que si le sirvo para algo me diga, que no se sienta presionada por mí, que ahí si algún día le da la gana mantener una amistad me hable porque nadamás es de que ella quiera, Ismael va a seguir ahí. Le contesté cualquier cosa, nada importante.
Es realmente complicado explicar lo que me pasa con ella, creo que la mejor forma de decribirlo es: estoy frustrado. No por ella, sino por su actitud, se acabó el semestre y ni una sola vez hicimos algo, creo que lo único diferente fue cuando me prestó su auto para que yo me viniera a dejar a mi casa, aunque ella iba para casa de Favio. Y cierto, no es su obligación hacer algo conmigo, total, ya son dos veces que me dice al final que no puede ir al cine.
Y me gustaría creer que es así con todas las personas, pero casualmente (eso es lo que creo) sólo le pasan esas cosas conmigo. A veces me sorprende lo que me dice: que no debo de ser pose, que no tenga una actitud mamona, que esas cosas no las tolera. Ella sabe que no soy así, al menos no con mis amigos, y a ella la considero mi amiga, siempre que me pide algo, ahí estoy, tal vez por eso me pasa lo que me pasa; a la mayoría de la gente le gusta la mala vida y cuando encuentran a alguien que está dispuesto, no a ser buena gente, sino sólo a ser gente, lo ven como un pendejo y si ella no me ve como eso, se está acercando mucho a que yo lo crea.
Creo que tengo que hablar con ella, pero estoy casi seguro de su respuesta, en algún punto va a decir que estoy exagerando y que todo es porque está muy ocupada.
Y bueno, ya para terminar, al otro día la vi y me dijo: Ay chiquis, me sentía muy mal por no haber ido al cine. Luego le dije: Ah sí? Yo creí que ya te habías acostumbrado. Ella: Sí, ahorita ya no me siento mal.
Creo que eso último sobraba, no sé cómo se le llame a esa clase de comentarios, pero olvidándome de mis buenos modales y el no hablar de ella con chingaderas, sinceramente fue una mamada.
Ya cuando me iba con unos cuates, me iba sin despedirme, la verdad a proposito, y me dice: Y tu a dónde vas sin despedirte hereje. La volteo a ver y le pregunto que si es a mí. Voy y me despido y me dice: Oye, que mañana va a haber tortas o tacos, voy a llegar tarde pero me guardas eh. Me dí la vuelta y sólo le dije: Mmm, no sé por qué no te creo.
Ayer le mandé un mensaje, pero ya no me respondió.
Junio 27th, 2008 at 2:09 pm
Ewan McGregor y Charley Boorman, su mejor amigo, regresan a la carretera con una nueva serie documental de diez capítulos. Desde John O´Groats hasta Ciudad del Cabo, atravesando países como Libia, Etiopía, Sudán, Ruanda, Uganda y Malaui. Se exigen hasta el límite en esta travesía única, que será transmitida por Nat Geo.
Se estrena el domingo 6 de julio por Nat Geo
http://www.natgeo.tv/travesia