Socializando en el puma

El día de antier parecía ser un día como cualquier otro, la gente iba y venía, yo di clase de ICC-I. Por cierto me gusta mucho dar esa clase, me cae bien el grupo, participa, se les ocurren cosas raras, tienen dudas, si no me entienden me preguntan, y un montón de cosas más. Pero retomando lo que quiero contar es que, el jueves parecía un día como cualquier otro.

Tenía que dar laboratorio de Análisis Lógico y no fue tan complicado hacer que más o menos todos entendieran de que se trata Prolog; sá que a veces Prolog puede ser tan raro que ni aunque te salgan los ejercicios puedes entender qué y como lo hiciste (a mí me pasó). Pues bueno, el laboratorio era de 4 a 6 de la tarde y después de hacer que los que fueron al laboratorio terminaran parejos la clase con todo y ejemplos, pues decidí que era demasiado tarde para ir al gym. Llegar a las 7 al gimnasio, cambiarme, hacer la rutina, volverme a cambiar y luego irme a mi casa por ahí de las 8 y media, iba a terminar llegando a mi casa a las 10 de la noche. No, que hueva.

Así que tomé la decisión de irme a mi casa por el ya tradicional camión universitario (el puma). Ya empezaba a oscurecer y eran como las seis y cuarto cuando vi el reloj, llegué al puma y me asome para ver a dónde iba, era el mío: Xochimilco, así que me subí y estaba medio oscuro por dos razones: estaba oscureciendo y las ventanas del camión tenían las cortinas corridas (es decir, cerradas :P ).

Y bueno, pues no iba muy lleno y eché una rápida mirada para ver quienes iban. A fin de cuentas no se veía mucho, y la mirada fue realmente rápida. Vi a un chica que no me pareció fea, es más yo diría que me parecio bonita, pero era demasiado pronto para asegurar que la vista no me engañaba, y el lugar del pasillo iba vacío, así que decidí sentarme junto a ella, total, lo peor que podía pasar era que me durmiera.

Ya sentado le eché algunas miradillas discretas (ja, siempre se dan cuenta cuando las volteas a ver, no importa lo discreto que seas o creas ser) y llegué a la conclusión de que mi vista sigue siendo buena, aún a oscuras y mirando en menos de un segundo todo el camión no me falló :) , claro, dependo de los lentes para tener más detalles; después de ver que mi elección había sido buena, pensé que tal vez le podía hablar y hacerle plática, pero una voz en mi cabeza dijo: "puñal, no le vas a hablar", después de eso, sólo me quedó sonreir, la voz seguramente tenía razón. Así que sólo me recargué en el respaldo, la miré un par de veces más y el camión arrancó.

La ventanilla iba abierta y a unos metros de que el camión dejo el paradero, mi acompañante de al lado la cerró un poco. Avanzamos un poco más y la volvió a cerrar más, supuse que el aire no la dejaba dormir, pues eso era lo que intentaba.

Llegamos al trébol para incorporarnos a Periférico y hacía un poco de calor, fue cuando ella (la chica bonita) abrió los ojos (porque en realidad no se durmió, así que no despertó) y volvió a abrir toda la ventanilla, y nuevamente pensé: "Qué, mucho calor, dile, no sea puñal, ja, ¿no le vas a decir verdad", otra vez, la voz tenía razón. Así que no le dije y volví a sonreir, creo que ella me vió, aunque la verdad no sé, porque ella también me había volteado a ver un par de veces, igual y estaba viendo que clase de loco se había sentado junto a ella.

Ella se acercó a la ventanilla para que le diera el aire y yo, sólo milando, como el chinito. Avanzamos más y ella parecía inquieta, se movía mucho, nomás no se hallaba y yo otra vez pensé: "dile algo, algo no estúpido, ya no digamos inteligente", pero la voz volvió a aparecer y me dijo: "puñal, no le vas a decir". De nuevo, sólo me quedó sonreir. De pronto, pasando Gran Sur oigo que otra voz me habla y me pregunta la hora. No, no podía ser la voz que me decía puñal, ella no necesitaba saber la hora, ví mi reloj y después reaccioné, era la chica de al lado la que me preguntó la hora, le dije: "cuarto para las siete". En ese momento pensé que podía hacerle plática de algo, pero todavía no se me ocurría que (sólo fueron un par de segundo) cuando ella me volvió a preguntar algo más: "¿tienes un dulce o algo?", en ese momento regresé a la realidad y recordé que tenía unos chicles, los cuales yo había cambiado de lugar para ofrecerlos rápidamente (cuando me subí al camión y me senté pensé que podía invitarle un chicle, ese era un buen pretexto para hacerle plática), así que le dije: "tengo chicles, ¿quieres?", ella me preguntó que de cuáles, le enseñé que eran unos Trident de yerbabuena, los miró raro y me dijo: "Es que no me gustán los chicles".

Maldita sea, había perdido mi oportunidad, ahora qué le decía. Pero ella me empezó a hacer la plática, me dijo que se mareaba en los camiones y en general en todos los trasportes públicos, excepto los taxis. Le pregunté algunas cosas y me dijo que necesitaba ir comiendo algo para desestresarse o platicar con alguien, luego de lo cual sonrió. Y recordé que traía unos cacahuates casi nuevos, me los había comprado un día antes pero los guardé y ya no me los comí, le pregunté que si le gustaban los cacahuates, me dijo que a ver, los saqué y estiró la mano para que le invitara, le dije; "Vas", y se los dí todos. Ella empezó a comerselos y al parecer si le gustaron, porque más adelante me dijo: "¿No importa que me los acabe todos?", naturalmente le dije que no y seguimos platicando.

Le pregunte dónde estudiaba y me dijo que Pedagogía en Filosofía, que iba en la tarde y que vivía en Xochimilco, detras de la iglesia del centro.

De pronto ella me preguntó: "¿Y cómo te llamas?", le dije mi nombre y ella me dijo que se llamaba Ixchel. Le dije: "Hola" y seguimos charlando. Para ese punto ya todo estaba menos tenso (al menos ya no tenía que inventar de que platicar, teníamos un tema: su claustrofobia y lo que le ha pasado a causa de ella).

No recuerdo en que punto le dije que si le gustaban los cacahuates entonces iba a traer unos para la próximo vez que me la encontrara, también me dijo que olía a gato (no yo en particular, si no que en el camión olía a gato) me olí y me preguntó que si era yo, sólo sonreí y le dije "¿no?" (mis respuestas con interrogación son para remarcar que la respuesta es obvia, en fin, no importa). Llegamos rápido a la prepa 1 y ella misma lo notó, creo que en realidad no llegamos rápido pero se nos pasó el tiempo rápido, era ya casi las siete y ella se había quedado de ver con un amigo al cuarto para las siete. Digamos que iba un poco tarde.

Poco antes de dar la vuelta para el centro de Xochimilco, me dije: "Pregúntale si tiene messenger o algo", esta vez no apareció la antigua voz, supongo que se dio por vencida al notar que pude mantener la plática con una desconocida y además de todo, bonita. Así que le dije: "¿Tienes messenger o algo?". Ella me dijo que creía que si tenía, eso no me sonó tan bien, pero que no sabía, y me pregunto que si lo cancelaban después de 4 meses de no usarlo. Entonces le dije que más bien no tenía, que en realidad casi no se conectaba así que mejor no.

Al parecer no iba a tener forma de comunicarme con ella después. No quería pedirle su phone así nomás, fue cuando ella me dijo: "Pero tengo teléfono" :D . Excelente, saqué mi celular para apuntarlo y preguntó que si el de su casa o su celular, le dije que sólo el de su celular. Fue ahí cuando me dijo que se llamaba Jacqueline, y así es como aparece en mi celular.

Llegamos a la vuelta del crucero y el bendito tráfico nos atoró, ella noto que iba más que tarde y le dije que si quería nos bajaramos ahí y caminabamos, me dijo que todavía estaba medio lejos y yo le dije que no tanto. Nos bajamos después de esperar que el camión avanzara 3 metros en 5 minutos porque la primera vez que le preguntamos no nos dejó bajar.

Al llegar al siguiente semáforo, que es la calle por la que entro a la colonia en donde vivo, me preguntó que si era ahí en donde yo me iba, le dije que sí, pero que la acompañaba. El tráfico del crucero había sido provocado por los chinelos, una especie de danzantes que acompañan al Niño Pa (el Niño Pa es un Niño Dios de Xochimilco, muy muy famoso), los cuales les dio por bailar a media avenida.

Avanzamos algunos metros más y vió a su amigo que la esperaba, ya iba como media hora tarde, se adelantó, lo saludo y luego regresó a despedirse de mí, me dijo que muchas gracias. Luego me dijo: "espero que me llames", le dije que sí y me dí la vuelta

No recuerdo que pasó por mi cabeza, lo que sí es que caminé hacía mi casa con una gran cara de idiota, más grande de lo que estoy acostumbrado a poner :P

Parece que al final el jueves fue un buen día.

One Response

  1. El Oráculo de Osiris » Blog Archive » De todo en un año Says:

    [...] Mi entrada favorita sigue siendo la de Socializando en el puma, creo que es la entrada más extensa que hice. [...]

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