Dirigiendo la dirección

Eso es lo que se supone que hago, desde hace 8 meses, los mismos que tiene Valentina. Y es que un día antes de que naciera Valentina, me dieron el nombramiento de Director de Sistemas.

La verdad es que yo no lo quería, me aburría tremendamente la idea dejar de programar por ir a más juntas, redactar y firmar oficios, hacer reportes, abrir el Excel (LibreOffice Calc en mi caso). Al día de hoy puedo confirmar que tenía razón, me resulta poco divertido hacer tareas administrativas en vez de seguir programando.

A la mayoría de las personas con las que he platicado respecto al tema, no les quedaba muy claro el por qué de mi negativa y falta de entusiasmo (a fin de cuentas, estoy creciendo y tomando más responsabilidades, según ellos), así que les tuve que hacer una analogía con algo más simple como el fútbol:

Imaginen que son dueños de un equipo de fútbol.

En el equipo tienen jugadores de todo tipo y entre ellos está el jugador que mete goles y les ayuda a ganar partidos; los defensas no son de lo mejor, han metido uno que otro autogol y el equipo ha sufrido varias amonestaciones y expulsiones. Del director técnico, ya ni hablamos.

Con este panorama, lo que se les ocurre como dueños del equipo es lo siguiente: vamos a despedir al entrenador (hasta ahí, vamos bien) y en una increíble idea que nadie jamás ha puesto en marcha en el fútbol, quitan a su delantero (el que metía goles) y lo vuelven el nuevo director técnico.

Una vez aplicado el cambio, el razonamiento que se tiene es el siguiente: como él sabe meter goles, entonces, siendo el director técnico, les va a enseñar a todos a meter goles y ya con eso, tendremos todo arreglado, muchos goles en los partidos y de ahí en adelante, victorias y más victorias. El éxito garantizado.

Por supuesto eso no pasa en el fútbol, porque las cosas no funcionan así con el talento; pero sí pasa en el ámbito tecnológico en México (y creo que es un mal de Latinoamérica).

Para concluir: al día de hoy, el equipo ya no mete tantos goles, juega menos desordenado, hace menos faltas y no es muy espectacular. Y el entrenador sigue creyendo que debería de estar en la cancha jugando, así que busca un auxiliar técnico que se quede en la banca para que él pueda volver a jugar en la cancha.

Año 2016

Hacía tanto que no me metía a este blog que nació abandonado. Ni siquiera tengo el propósito de escribir más seguido, pero ya lo actualicé y le puse el último tema.

No estoy muy seguro por qué dejé de escribir, pero creo que fue la falta de tiempo, aunque nunca dejaron de pasar cosas que me hubiera gustado pasar a dejar por aquí. Ahora tengo mucho menos tiempo que antes y muchas más cosas que hacer.

De todo lo sucedido en los últimos años, hay dos cosas realmente importantes que contar (y haciendo un muy breve resumen desde la última vez):

  • Nos casamos Vane y yo en noviembre de 2014.
  • Nos hicimos papás de Valentina en septiembre de 2015.

Así que ahora soy casado y papá, además de algunas otras cosas relacionadas con el trabajo.

Feliz año 2016 para todos.

Los primeros 5 meses del año

A principios de año tenía una idea de como sería el año, no es que estuviera planeado completamente (no hago planes de vida tan específicos, lo cual puede verse como muy malo o bueno, no sé) pero tenía una buena idea de lo que podría pasar…

A casi medio año, hay cosas que no están ni cerca de lo que pensé serían: algunas parecen muy alejadas de lo que hubiera querido y otras tomaron un giro completamente distinto.

He procurado retomar algunas actividades: ir a correr, leer antes de dormir, programar más (es lo que más me gusta) y escuchar más música.

En las últimas semanas Morrissey ha sido lo que más suena en Rhythmbox (mi reproductor de música), así como sonaba hace 7 años que se volvió el favorito de cualquiera de mis setlists. Y sí, parece que siempre hay una canción de él para cada situación en la vida o que al menos me recuerda (con una sonrisa o algo de melancolía) momentos de estos últimos 7 años.

El diagnóstico al día de hoy es: estoy bien. Sólo bien. Ha habido épocas que me han gustado mucho más, esta no es mi favorita. Así que aún quedan muchas cosas por hacer para mejorar la situación. Mientras tanto, seguimos…

Desde bluehost y empezando de nuevo

Esta es la tercera vez que empiezo a escribir en un blog en WordPress, la primera vez duró varios años, la anterior muy poco. En ambas ocasiones el servidor (pc y luego laptop) estaba en casa de mis papás y procuraba mantenerlo prendido y funcionando.

La diferencia es que en esta ocasión estaré usando el hosting que tengo en Bluehost, por lo que me dejaré de ocupar de la administración del servidor (que lo hagan ellos)… suficiente tengo ocupándome de los 15 servidores Linux de la oficina.

La verdad no tengo planeado nada sobre los cual deba o quiera escribir, es más, siendo sinceros ni siquiera estoy seguro de escribir con regularidad. Solo se que me dieron ganas de intentarlo de nuevo y eso es un buen pretexto para instalarlo y hacer esta primera entrada (por tercera ocasión).