Seguro todo mundo se paseaba por este blog (o en algunos casos estaban al pendiente de sus feeds) para ver si yo escribía algo. La espera terminó.
Ya escribí algo.
Seguro todo mundo se paseaba por este blog (o en algunos casos estaban al pendiente de sus feeds) para ver si yo escribía algo. La espera terminó.
Ya escribí algo.
Me siento como si acabara de salir del mar… o el mar me acabara de sacar.
De esas veces que eres niño (o ya no tanto) que te metiste emocionado porque todo mundo te dijo que el mar es toda una experiencia. Pero apenas pones el primer pie y te das cuenta que el agua está fría; superas el frío de los pies y te decides meter completamente. Aún no ha pasado la primera hora y crees que no es tan malo, ya tragaste agua salada, se te metió arena por todos lados y los ojos te arden, pero sigues ahí. Y entonces te llega el primer aviso de que con todo lo entretenido que te puede parecer y superando las molestias que le has encontrado, no es para tomarlo a ligera… la primer ola te pone sobre aviso: aquí debes estar atento.
Decides que las olas son parte de la aventura, así que avanzas más. Un poco de agua salada, toses, te tallas los ojos y parece que ya eres de ahí.
Y entonces, sin ningún aviso, pierdes piso, arriba y abajo son conceptos que dejan de tener sentido, estás tan desorientado que agradeces el primer golpe contra la arena, el raspón es lo de menos, ahora sabes donde está el suelo… intentas ponerte de pie, manos y pies buscan tocar el fondo. Te levantas confundido, hacía un minuto que disfrutabas lo que pasaba y ahora no entiendes como terminaste deseando salir de ahí.
Y es así como me siento: Un poco mareado, confundido, tragué mucha agua, di muchas vueltas sin saber donde estaba el piso, me entró agua al oído y me arden mucho los ojos. Las olas me siguen pegando, no volteo atrás y me encamino rumbo a la playa. Ya habrá un mejor momento para volver a intentarlo.
¿Por qué rayos no puedo ser como los demás? ¿No sería más fácil que si me dicen algo lo acepte sin cuestionarlo?
Ejemplos:
Ah no, pinche necio. Les tienes que cuestionar por qué si eso no sirve, por qué la gente va y se enmugra la frente cuando no tiene idea de cual es el significado de eso, dejan de comer carne porque… porque… pues porque sí, así se hace desde hace muchos años y sus abuelitos les dijeron que eso había que hacer.
Ya, por favor, en serio, neta, no les pasa por la cabeza eso de ¡Ah chinga! ¿Por qué?.
Imaginen que se mueren, van al cielo (porque son buenas personas e hicieron todo lo que les dijeron que hicieran) y se topan con dios que todo lo ve y lo sabe (se supone), y mantuvieran la siguiente conversación:
dios: Quihubo Clodomiro, como te fue por allá abajo.
clodo: Hola diosito, pues me fue así bien padre e hice todo lo que me dijeron que hiciera y pues sí, así.
dios: (Un poco contrariado) Mmm, ¿y qué más?
clodo: Ah pues que sí, estuvo todo bien chido… tuviste unas ideas bien bonitas y eso de los atardeceres, pfff, irreal.
dios: Debo decir que me sorprende tu respuesta. Mira, la verdad te voy a contar algo, no fueron 6 días los que me tomó hacer el mundo, pero eso no importa. Hay una cosa ahí en tu cabeza diseñada para que llegado este momento, tuvieras a bien usarla lo mejor que pudieras. Pero debo decir que me decepcionas y me haces sentir un poco mal por el mínimo uso que le diste.
clodo:(un poco preocupado en ese momento) ¿En serio? Si yo hacía lo que me decían.
dios: Y no se te ocurrió en algún momento que a cada uno de ustedes le di uno de esos para que lo usaran. Digo, dame un poco más de crédito. ¿O crees que el tuyo salió defectuoso? Porque aquí entre nos, yo hice los planos, pero luego a las armadoras les falla.
clodo: Mmm, no lo había pensado…
dios: Sí sí, ya me di cuenta… Ándale pues, pásale… ahí hay una nubecita para que me contemples.
clod: Gracias diosito, eres lo máximo.
Y Clodomiro camina feliz hacía su nueva nube… Mientras dios piensa.
dios: Si me hubiera preguntado que por qué una nube, me cae que lo mando al lado no aburrido. Que aburridos son los que nomás me están viendo. Yo no sé cuando se inventaron esa historia que vienen a contemplar mi gloria….
Ya no me necesitas es lo mejor
eras alguien a quién yo solía conocer
fue muy simple despegar
sólo un corto tiempo
y te buscaste un nuevo corazón.
Ahora tienes tu propio show
como un rey vengador
No te alcanza con improvisar
el descaro baby es parte de la diversión
Ahora vamos a ver tu show
en el cuarto de un hotel
frente al mar.
Lee mis labios karaoke
como un rey convénceme, convénceme.
Convénceme
convénceme
Como un rey convénceme.
Cuando nos conocimos (hace ya más de dos años y medio) estaba seguro que había encontrado a la persona con la que quería estar mucho mucho tiempo. Las cosas parecieron darse muy bien, muy rápido. Luego medio se rompieron, se arreglaron un poco y luego no supe que pasó (y hoy sigo sin saberlo, pero ya no es importante).
Nuestra historia al inicio estuvo marcada más por el tiempo en que nos alejamos que el que permanecimos juntos.
Y después de tanto tiempo juntos, mientras esperaba algo (que por cierto, nadie me prometió, así que no debería reclamar o pedirlo) me dí cuenta que no, no va a funcionar. Tenemos formas de pensar y hacer cosas (que creía podríamos mezclar y hacer algo diferente, algo con futuro) que simplemente no son compatibles.
Así que hoy le digo Adiós a la idea que por tanto tiempo creía se podía hacer realidad con ella. No por ser el más grande de los necios, hacer lo imposible o desear mucho, las cosas pasan. Al menos no éstas.
Procuraré no preguntarme qué hubiera pasado si…, porque bueno… ya saben, el hubiera, pues… no hay tal cosa. Seguiremos siendo amigos, trabajaremos juntos y nos veremos a diario.
¿Y qué sigue? No sé. Tal vez empezar a voltear a otros lados, dormir hoy, despertar mañana. Igual y algún día “platicamos” al respecto mientras sonreímos por los viejos tiempos.
¿Ser felices? Por su puesto, desde el principio de eso se trataba todo esto…
Cruzar la ciudad en horas pico es una de las cosas más aburridas y cansadas que se le pueden ocurrir a uno. Pero después de las 11 de la noche la situación se puede volver muy divertida, emocionante y a veces (sólo a veces) un poquito peligrosa (luego es parte de lo emocionante).
¿No hay algo así como una liga amateur que no use las calles para jugar? Yo quiero, yo quiero. Es sólo que no conozco una.
Y sí alguien la encuentra me avisa. Y mientras eso sucede o no, me voy a dedicar a arreglar el Jetta; el sábado pasado le cambié rines, llantas y faros. Me faltan las calaveras (las luces traseras ehhh), también le quiero poner neones (no del tipo taibolero-morado) y pintarlo. Estoy empezando a pensar si le empiezo a arreglar el motor.
Sólo que no había probado la calidad del producto (y no se debe hacer cuando los frenos son nuevos). Y ayer ya lo hice. Debo decir que están ufff, que digo ufff, mega-ufff, vueltas cool, freno a fondo de 100 a 0, übber cool
. 34 km en 30 minutos, velocidad promedio de 68 km/h (ven, no me fui tan rápido).
No, la verdad es que hacer lo que hago es de esas cosas que sé no están del todo bien, pero al menos soy yo (y sólo yo) el que controla la situación. Y también sé que el día que me equivoque no va a haber mucho que contar… Pero no tengo la más mínima intención de hacerlo (de veras, de veritas).
Anden, seguro saben en donde puede jugar a esto, pero algo que dure más de 20 segundos, eso de los arrancones no me acaba de convencer, sí está muy bien que sepan arrancar su auto muy rápido y que tengan un auto muy, muy rápido. Pero naaa, a mi me gusta mover el volante, frenar, cambiar de velocidad (en resumen, manejar).
Bueno, ahora regreso a lo otro que me gusta…
Voy a twitterear en mi blog (pero con enters y con más de la longitud permitida):
Estoy echando unas chelas en mi casa, con mi carnal y escuchando a los Babas y tengo un montón de fragmentos listos para escribir… pero uno es mi favorito:
…
Nuestra sociedad no ayuda mucho
Mientras la pasas bien, yo lucho.
Hay días en que te preguntas sí de verdad lo estás haciendo bien o de plano te las has pasado haciendo mal las cosas y nadie te dice (o bueno, sí, pero tu haces como que no saben de lo que hablan). Esa sensación he tenido los últimos meses, sumada con días en que algo me duele o me duele todo… han sido meses algo complicados.
Siempre he preferido equivocarme porque hice todo (y un poco más) en vez de no hacer nada. Así no tengo que lidiar con el tal “y si hubiera”, o es mi forma de hacerlo. No entiendo por qué te alejan para no perderte. Tampoco entiendo mucho el “no te vayas, pero no te acerques mucho, ahí atrás de la línea estás bien”. El “tú te mereces algo mejor”, ¿por qué no me dejan decidir a mi lo que quiero o me merezco? El concepto de la amistad como algo obsoluto; la amistad no es algo que perdura en el tiempo por el simple hecho de haberse dado en algún momento, es más bien algo frágil que tienes que cuidar y sólo funciona cuando lo hacen ambas partes tanto como pueden.
¿A quién se le ocurre que las personas son prioridad en su vida? Habiendo tantas otras cosas en qué centrar su atención, como por ejemplo: uno mismo, el trabajo, divertirse, un negocio… Yo lo hice. Las personas son prioridad en mi vida, y por eso les dedico tanto tiempo. He dejado de hacer cosas para mi, el trabajo y demás, por pasar tiempo con ellas (aunque al final también estoy haciendo cosas por mi). En ocasiones parece que presiono por arreglar una situación. Y no quiero cambiar esa parte, porque el hubiera más difícil de todos es cuando las personas ya no están… y en ocasiones no puedes hacer nada para que regresen.
Empiezo a dudar de que las prioridades en mi vida sean las buenas. Y cuando cambien les voy a hacer una recomendación: evítenme, alejense tanto como puedan porque no van a querer cerca a alguien como yo. Pero al final, ustedes deciden.
…Esa es mi vida en estos días.
Como sí hay días en que sientes que te vas a morir (o eso quisieras)… Pero la verdad es que ni te mueres y al día siguiente (o semana o el tiempo que se les ocurra) ves que estabas exagerando y que no era tan grave.
Yo ya quiero que sea el próximo día o semana o lo que sea necesario. Soy todo un fracaso para algunas cosas.
A lo largo de mi vida, he conocido personas que tienen una gran influencia sobre el resto de la humanidad, en cierta forma tienen algo que las hace sobresalir del resto. Y claro, uno inmediatamente piensa en gente con barba, anteojos y miradas profundas. Pero no, la cosa no para ahí, hay pequeñas personas que son tan destacadas como cualquier otro pensador, político o estratega; no necesitan de la barba, ni el bigote, ni la mirada profunda.
Me refiero por supuesto a los niños. He aquí algunos ejemplos:



Para algunos el niño predicador… Pero como a él no lo trajo la cigüeña, me lo salto.
Y por supuesto:

Entiendo que no puedo
suplicarle una vez mas
Pero nada se detiene
Solo vivo para tiDame sólo un beso
que me alcance hasta morir
Como un vicio que me duele
Quiero mirarte a los ojosLuna
No me abandones más
Que tiendo a recuperarme
En la cuna de tus cráteresSilencio
Se abre la tierra
Y se alzan los mares
Al compás del volcánY cuando te me acercas
Se acelera mi motor
Me das fiebre
Me hago fuego y me vulevo a consumirDame solo un beso
que me alcance hasta morir
como un vicio que me duele
Quiero mirarte a los ojosLuna
No me abandones mas
Que tiendo a recuperarme
En la cuna de tus crateresSilencio
Se abre la tierra
Y se alzan los mares
Al compás del volcán.
Adivinen…
“No seas güey, no mames… cállate.”
Al final te lo dice la última persona de quien pensabas escucharlo. Y entonces no hay palabras para contestar, te callas porque es lo mejor, porque te acaban desbaratando lo que creías la mejor parte de tu vida. Cualquier otra persona que te lo haya dicho o incluso insinuado en otro momento no se había salvado de recibir lo más cruel del repertorio…
Y aprendes (o al menos deberías) una lección: sí, estás bien pendejo. Es la mejor recompensa que tienes. Y aunque diste lo mejor de ti, hiciste cosas que asegurabas nunca harías (y de las cuales no te arrepientes), te cuestionas: ¿qué hice mal? ¿Por qué? No tienes las respuestas, no sabes.
Perdiste, no una batalla, pues no era una guerra. Perdiste una parte de ti, la que sentías era la más importante.
A esta alturas de la vida empiezo a soportar menos a la gente que hace o dice pendejadas y además, no importándoles su condición de pendejos, se creen chistosos. En pocas palabras, se me acabó la paciencia con la mayor parte de la humanidad y el mal humor y las ganas de pelear regirán mi vida.
Y mi guerra personal comenzó hoy; la verdad es que no soy un auténtico peleador (como lo es ella), lo más probable es que no tenga el gen necesario para salir a buscar pleito; lo que sí tenía y traté de evitar, era hacer comentarios que la gente no consideraba apropiados (o sea, les decía elegantemente que eran pendejos… pero resulta que a la gente no le gusta que se lo digan, no sé por qué si parece que se esfuerzan en lograrlo).
Como parece ser que no me voy a morir todavía (no de catarro o de hemorragías nasales), salí con mi papá a casa de mi abuela. Esta vez ni siquiera sacamos alguno de nuestros autos porque nos habían entregado el de mi tío Marco y decidimos irnos en ese para entregárselo (más tarde el dijo que nos traía de regreso así que para qué llevarnos un auto de más). Decidí no manejarlo porque es un Atos y la verdad a mi ni me gustan y pues que tal que me ven manejando una de esas cosas, que pena
.
De camino pasamos a Wal-Mart a comprar lo necesario para el almuerzo, yo noté que el boleto del estacionamiento era nuevo, pero no nos fijamos en nada diferente. Mismos anuncios que indican que primeras dos horas dos pesos. Salimos de comprar y le pregunté a mi papá que si no era necesario sellar el boleto, pero contesté yo diciendo: no ¿verdad? Aquí es dos pesos las primeras dos horas. Me secundó y nos fuimos rumbo al auto.
Ya en la salida sacamos nuestros dos pesos, entregamos el boleto y nos dicen…
Cajera: no señor, son 18 pesos porque no lo selló.
Mi papá se molestó un poco y dijo que en la caja de Wal-Mart le habían dicho que no era necesario (lo cual no era cierto, a menos que se haya acordado de hace algunos años cuando preguntó por primera vez), a lo que la cajera le dijo que ellos fueron los que indicaron que sólo sellado el boleto y que sí había unos carteles. Ok, no discutamos más, yo sabía que no era su culpa y que probablemente era culpa de la nueva operadora del estacionamiento que hizo unos pinches carteles que están estratégicamente ubicados para que la gente no los vea y así cobren 18 pesos por los 30 minutos que mucha gente usa para hacer las compras.
Le di un billete de 200 pesos (porque yo no traía otro) y también medio enojado para que me diera cambio. Debo confesar que en mi realidad, si yo fuera cajero de un estacionamiento y me pagaran con un billete que es 10 veces más grande de lo que me están pagando me enojaría un poco y mentaría madres internamente, rogando que a la salida choquen con algún microbús o taxi, que el seguro se les haya vencido y no les puedan pagar rápidamente, afortunadamente no soy cajero. Y creo que no estaba tan errado, porque nos dieron 4 billetes de 20 pesos primero. Luego mi papá dijo que faltaban 100 pesos. La cajera dijo que sí que la esperara. Y entonces junto otros 3 billetes de 20 pesos y tomó 4 monedas de 10 pesos. Mi papá ya menos enojado preguntó: ¿No tendrás de peso?
La cajera contestó: sí tengo. Si quiere se las doy (quiero pensar que aquí se refería a las monedas).
Hasta ese momento yo no había intervenido excepto para dar el billete de 200 pesos. Porque a fin de cuentas era un discusión entre la cajera y mi papá, yo qué chingados. Pero apareció el pendejito del domingo, un señor vestido de vigilante con el uniforme de la empresa que maneja los estacionamientos.
Pendejito del domingo con uniforme de vigilante: También tenemos de 50 centavos si quiere. De a peso y de a cincuenta.
Y ahí que me encabrono y le regreso sus monedas de 40 pesos en monedas de 10.
Hash:¿Ah sí? Pues dame el cambio en monedas de 50 centavos.
Pendejito del domingo con uniforme de vigilante: Bueno.
Cajerea: Uyyy, me va a dejar sin cambio.
Hash: Pues tu dijiste que tenías. Ahora dame mi cambio en monedas de 50 centavos.
Cajera: Bueno.
Hash: Si nos vamos a hacer chistosos, nos vamos a hacer chistosos bien.
Cajera: Pero nosotros no empezamos.
Hash: Dame mi cambio en monedas de 50 centavos.
Cajera: Aquí tienes 10 pesos.
Hash: Pero aquí hay monedas de peso. Yo quiero de 50 centavos.
Cajera: Ya no tengo.
Pendejito del domingo vestido de vigilante: Ya le dimos de 50 centavos.
Papá: Pues ustedes dijeron que me daban mi cambio en monedas de 50 centavos.
Acabaron de darnos nuestro cambio y nos fuimos muy indignados (por supuesto a mi la indignación me duró como 5 segundos). La próxima vez que al pendejito del domingo vestido de vigilante se le ocurra participar en una discusión a la cual no fue invitado, lo pensará dos veces. Afortunadamente no venía yo manejando, porque una vez que me hubieran dado mis monedas, se las hubiera aventado en la cara al pendejito del domingo vestido de vigilante.
No sé si practicar la vida de peleador incluya violencia física, pero trataré de evitarlo. Ya en la noche le dimos las monedas a mi mamá, la cual es feliz recibiendo cambio
.
Como me ha quedado claro que no he tomado las mejores decisiones en los últimos días, hoy voy a seguir un nuevo tratamiento, el cual consta de unos sencillos pasos:
Y ya, nada de andarse mareando, dolores de cabeza y sentir que te está cargando la chingada. Mientras no se me escapen los glóbulos rojos, plaquetas y demás mugrero que me cargo en la sangre, está bien.
Y para que quede constancia de la efectividad de mi tratamiento, ayer en la noche y hoy en la mañana los tuve que poner en práctica y me funcionaron muy bien.
Advertencia: No me hago responsable por los efectos que pudiera tener este tratamiento en mi o cualquier otro güey que decida seguirlo. Bueno, en mi sí. En caso de perder el conocimiento, entrar en coma o cualquier otra forma en que me impida la comunicación, hacer referencia a este documento al médico encargado de mi caso.
Como ahora me siento muy listillo y creo que puedo ignorar a la gente que estudió años de medicina y ha recetado exitosamente a cientos de pacientes, decidí dejar mi tratamiento contra la gripa y no sé que otras cosas.
Y la verdad me siento mejor que ayer, aunque creo que medio me estoy muriendo de fiebre (o es que hace mucho calor acá). Al menos ya no parezco grifo nasal de agua.
Llamen al Dr. House y que él me insulte como es debido.